Estimado señor Díaz Ferrán: Yo no soy, como usted, un gran empresario, un tipo hecho a sí mismo, un representante casto de la patria de los grandes hombres que están haciendo historia.
Le escribo esta carta para agradecerle la claridad de sus palabras, al fin y al cabo estoy en el paro desde hace 20 meses porque una gente que pensaba y actuaba como usted decidió cambiar 75 trabajadores con experiencia por otros que lo hicieran más barato y de esta manera ahorrar gastos, claro que en ello también colaboraron el gobierno y los liberados sindicales.
Sus palabras me reconfortan en un mundo de tanta hipocresía. Por fin álguien llama a las cosas por su nombre.
Le doy las gracias infinitamente por sus expresivas palabras que definen a la patronal española con claridad. Este país va mal, señor Díaz Ferrán, estoy de acuerdo con usted, para poner en su sitio el gran nombre de la patria es preciso que nuestra servidumbre esté quietecita, lamiendo los pies del amo.
Es así señor Ferrán, como usted dijo; los trabajadores tienen que trabajar más, más horas, muchas más, por menos dinero, sí señor, así se expresa un buen patrón español y nada de festivos, ni de licencias médicas, que los médicos no están para bobadas de obreros enfermos de cólera, ¡que se pongan manos a la obra!, que ya va siendo hora de hacerles saber quién manda aquí.
¡Ay señor Díaz Ferrán!, ¡cuántos hombres como usted se necesitan guiando el destino de esta patria!
¡Cuánta verdad hay en su mirada, qué sabiduría la de sus palabras !
Recuerdo aquellos tiempos en los que los obreros se quitaban la boina para saludar al amo, tiempos gloriosos que sin duda van a volver, recuerdo que incluso le pedían que fuera el padrino de sus hijos o le llevaban a sus chavalas para que las colocara en la cocina o en su cama.
¡Qué mal va este país!, ¿insisto demasiado señor Díaz Ferrán?
Qué pena que estas letras no puedan ir acompañadas por el griterío que hay en algunas calles ocupadas por los obreros, son 40 los días que dicen que llevan sin comer, pero yo no lo creo, nadie hay que resista sin un buen jamón, sin un buen cochinillo, ¿no lo cree señor Díaz Ferrán?
¿Acaso usted podría mantener un ayuno durante tantos días?, ¿verdad qué no?
Pues eso Señor Díaz Ferrán, usted lo dijo en esta frase que ha quedado grabada en mi memoria: “hay que trabajar más y cobrar menos”.
Por supuesto, señor Díaz Ferrán, así debe ser. Usted es un hombre con experiencia en esos menesteres.
Ese es el único camino para recuperar el buen nombre de la patria dócil, de la obediencia y el recato.
¡Qué mal está este país señor Díaz Ferrán, qué mal!.
Versión libre de la carta de Silvia Delgado en Kaos en la Red.
Imagen de Kalvellido.
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