Querido patrón,
por favor, no pongas precio a mi alma,
mi carga es pesada,
mis sueños están bajo control.
Cuando la sirena del barco de vapor suene,
te voy a dar todo lo que tenga que darte,
y espero que lo des por bien recibido
confiando en la manera
en que sientes lo que vives.
Querido patrón,
por favor escucha lo que te digo.
Ya sé que has sufrido mucho,
pero en eso tú no eres el único.
Todos nosotros tenemos a veces que trabajar demasiado duro
para conseguir lo que queremos
pero nadie puede llenar su vida
con las cosas que ve
y no puede tocar.
Querido patrón,
por favor, hazme caso,
no tengo tiempo para discutir
ni para cambiarme de sitio.
Cada cual tiene su lugar particular
y tú sabes lo que quiero decir
y si tú no me subestimas
yo no te subestimaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario